Anuario Guíaverde del Sector Verde 2026

51 Voces del sector insectos, pájaros… que todo tenga su lugar y su función. Y luego está la parte de educación ambiental, que para mí es simplemente enseñar desde el ejemplo. Que los niños toquen la tierra, que vean cómo una semilla se despierta, que entiendan que las cosas llevan su tiempo. ¿Qué es Hortus Domi hoy y cómo ha evolucionado? Hortus Domi nació con una idea muy sencilla: ayudar a las familias a vivir la experiencia de cultivar sus propios alimentos en casa. Sin complicarse, sin grandes infraestructuras… desde un balconcito hasta un jardín enorme. Yo quería que cualquiera pudiera sentir lo que sentí yo la primera vez que recogí mis propias verduras: una mezcla de alegría, calma y orgullo. Empecé montando los primeros huertos y acompañando a las familias a cuidarlos. Poco a poco esto fue creciendo. Han pasado más de 14 años y he tenido la suerte de cultivar más de 250 huertos repartidos por toda la isla de Mallorca. Cada uno distinto, cada uno con sus retos… y todos me han enseñado muchísimo sobre los espacios, los microclimas y cómo se comportan los cultivos. Hoy Hortus Domi es mucho más que montar huertos. Sigo diseñando y creando espacios comestibles, pero también hago consultorías, doy cursos y participo en proyectos muy especiales en los que la gente confía plenamente en mí. Has logrado conectar con un público muy diverso ¿Qué papel tienen los divulgadores verdes? Los divulgadores y creadores de contenido tenemos un papel clave en el sector verde. Gracias a las redes somos capaces de llevar las plantas, los cultivos y todo este mundo a hogares donde de otra manera nunca habría llegado. Damos conocimiento, acompañamos, resolvemos dudas y, sobre todo, damos confianza. Mostramos maneras nuevas de cultivar, enseñamos cuidados, compartimos errores, novedades… y eso ayuda muchísimo a la gente que está al otro lado de la pantalla. Además, en un momento en el que lo online ocupa tanto espacio en nuestras vidas, esta divulgación tiene un impacto enorme. No es solo enseñar a sembrar una lechuga… es despertar curiosidad, mejorar la relación con la naturaleza, cambiar hábitos y, poco a poco, transformar cómo entendemos la alimentación y el entorno. Para mí, cuantos más seamos mostrando que cultivar es sencillo, bonito y transformador, mejor será el futuro del sector verde… y el de todos. ¿Qué responsabilidades y oportunidades tiene alguien que comunica desde la naturaleza? Nuestra responsabilidad es enorme. Cuando comunicas desde la naturaleza, estás influyendo directamente en cómo las personas entienden el planeta, la alimentación y hasta el ritmo de vida. Hay que ser transparente, mostrar lo bueno y también las dificultades… porque un huerto real no es un decorado. Es vida. Con sus ritmos, sus sorpresas y sus desafíos. La oportunidad es muy bonita: podemos inspirar a miles de personas a cultivar, a observar, a comer mejor, a valorar el suelo… a volver a lo sencillo. Podemos ayudar a que familias enteras descubran que tener un pequeño espacio verde en casa cambia la manera de vivir. Al final, creo que el prescriptor verde del futuro debería ser alguien que acompañe, que eduque desde el ejemplo y que contribuya a que la naturaleza vuelva a tener el lugar que merece en la vida diaria. Sin artificios, sin postureo… con verdad. Mirando al futuro, ¿qué te gustaría que cambiara en la relación con la naturaleza? Yo tengo la sensación de que el cambio ya está en marcha. Cada año veo a más familias y a más empresas hablando de sostenibilidad, preguntándose de dónde vienen los alimentos, interesándose por el suelo, por el agua, por la biodiversidad… Esa semilla ya germinó hace tiempo y ahora empieza a asomar con fuerza. Es verdad que existe el greenwashing, y lo vemos todos. Pero incluso eso, aunque sea puro marketing, ayuda a poner el tema encima de la mesa. Hace que la gente hable, que se cuestione, que compare… y al final empuja a que las empresas tengan que ser de verdad más responsables. Lo que me gustaría para el futuro es que vayamos hacia una relación más honesta y equilibrada con la naturaleza. Que dejemos de verla como un recurso infinito y empecemos a verla como una compañera de viaje. Que cada persona —y también el sector— entienda que no se trata de hacerlo perfecto, sino de hacerlo mejor. Con sentido común, con respeto y con la conciencia de que cada gesto suma. Si logramos avanzar hacia esa manera de vivir, en la que lo que queremos está alineado con lo que la tierra puede darnos, creo que tendremos un futuro mucho más sano, más bello y mucho más humano. “ La magia está en transmitir que la naturaleza no necesita artificios para funcionar, solo un poco de cuidado y mucha paciencia. “ Cuando alguien ve que tú puedes, que es posible tener un huerto bonito y productivo sin complicarse la vida, se anima. Y ahí empieza un cambio real.

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